¿Contacto entre Polinesia y América? El caso de Isla Mocha a la luz de ADN antiguo

Autores: Constanza de la Fuente y Roberto Campbell

El contacto entre Polinesia y Sudamérica previo a la llegada de poblaciones europeas ha sido un tema ampliamente debatido por la comunidad científica. Los procesos migratorios que explican la colonización inicial de ambas zonas son parte de fenómenos originados en zonas geográficas y temporalidades completamente distintas, derivando en una diversidad biológica y cultural contrastante. Sin embargo, ciertos elementos en el registro arqueológico y en los desarrollos culturales actuales, han sugerido el contacto entre ambas regiones en tiempos precolombinos. Probablemente uno de los casos más emblemáticos sea la presencia del camote, una planta de origen sudamericano hallada en la Polinesia, cubriendo una distancia de al menos 3800 kms a través del Océano Pacífico. Sin bien su presencia puede ser explicada por dispersiones históricas (vía navegantes Españoles y Portugueses), se ha propuesto una dispersión prehistórica del camote alrededor del 1200 – 1300 años D.C. (Roullier et al., 2013). Sin embargo, un trabajo reciente (Muñoz-Rodríguez et al., 2018) sugiere que su introducción desde Sudamérica a Polinesia podría ser previa a la migración humana a este último territorio, sin necesidad de un transporte mediado por humanos.

Esta temática no ha estado libre de controversias y, sin ir más lejos, existen dos casos concretos en Chile que han permitido plantear el contacto precolombino entre Sudamérica y Polinesia. En primer lugar, el sitio arqueológico El Arenal-1 (Figura 1), localizado en la región del Bío-Bío, mostró la presencia de restos óseos de gallinas, cuyo fechado radiocarbónico (1321–1407 D.C.), sugeriría un contacto prehistórico entre Polinesia y Sudamérica (Storey et al., 2007). El trabajo fue ampliamente debatido por otros equipos de investigación, argumentando que los fechados podría presentar alteraciones producto del efecto reservorio, que los análisis genéticos de los restos no eran concluyentes o que podrían ser el resultado de contaminación con ADN moderno (Góngora et al., 2008; Thomson et al., 2014). Si bien los autores de la investigación inicial respondieron a estas críticas corroborando los fechados y resultados genéticos (Storey et al., 2008), nuevas investigaciones que abordan la diversidad genética a través del ADN mitocondrial de especímenes modernos y actuales, identificaron un patrón característico de Polinesia que no está presente en ninguno de las muestras provenientes de Sudamérica incluidas en el estudio, sugiriendo nuevamente que los resultados presentado en 2007 podrían ser el resultado de contaminación con ADN moderno (Thomson et al., 2014; ver respuesta a artículo en Storey y Matisoo-Smith, 2014).

El segundo caso también proviene de la región del Bío-Bío y se relaciona directamente con la presencia de restos humanos con ancestría polinésica en Isla Mocha, ubicada 35 km frente a las costas de Tirúa (Figura 1). Ya en el año 1903, el doctor Luis Vergara al analizar tres cráneos provenientes de Isla Mocha había indicado la similitud de estos cráneos con aquéllos de poblaciones de origen polinésico (Vergara, 1903). Siguiendo esta pista es que en el año 2010 la investigadora neozelandesa Elizabeth Matisoo-Smith y el arqueólogo chileno José Miguel Ramírez, publicaron un trabajo en donde, tras realizar un análisis morfológico de individuos provenientes de Isla Mocha (depositados en el Museo de Historia Natural de Concepción), sugieren un mestizaje con poblaciones polinésicas. Algunos de los individuos analizados, concluyeron los investigadores, presentaban características morfológicas que pueden estar asociadas con un fenotipo polinésico, en oposición a otros individuos de la Isla que presentarían un fenotipo americano. Este fenotipo polinésico incluye rasgos como la forma del cráneo, la forma de la mandíbula, la robusticidad general del esqueleto y una estatura elevada (Matisoo-Smith y Ramírez, 2010).

Considerando los antecedentes presentados anteriormente, nos planteamos evaluar desde un punto de vista genético la diversidad de los individuos provenientes de Isla Mocha mediante el uso de ADN antiguo, utilizando técnicas que nos permiten recuperar el genoma completo de cada individuo. En colaboración con el Dr. Mauricio Moraga, la Dra. Francisca Santana, el Dr. Eske Willerslev, y gracias a la contribución del Museo de Historia Natural de Concepción (Mauricio Massone y Marco Sánchez), accedimos a un total de 15 muestras bioantropológicas de Isla Mocha. Estas muestras corresponden a 13 individuos incluyendo algunos de los que previamente habían sido caracterizados morfológicamente como mestizos o foráneos por Matisoo-Smith y Ramírez (2010).

Dada las condiciones de preservación del material, sólo pudimos obtener información del genoma completo de cinco individuos, datos que fueron comparados con poblaciones modernas y antiguas de América y Oceanía, incluyendo individuos actuales y antiguos de Rapa Nui. En primera instancia, analizamos el ADN mitocondrial con el objetivo de caracterizar los linajes maternos de cada individuo. Es interesante destacar que los cinco individuos portaron linajes maternos propios de América y altamente frecuentes en la zona centro-sur de Chile y Argentina (B2i2, C1b13 y D1g). Posteriormente, se analizó la diversidad del genoma completo de cada individuo, en comparación con poblaciones americanas y polinésicas. Todos los resultados obtenidos sugieren que los restos bioantropológicos analizados de Isla Mocha presentan una mayor afinidad con poblaciones de América, en particular Sudamérica (análisis de componente principales y outgroup-ƒ3). Adicionalmente, realizamos un análisis que nos permite comparar tres poblaciones al mismo tiempo, evaluando si existe algún sesgo en su relación (D-statistic) que pudiese ser explicado por mestizaje. Nuevamente, este análisis sugiere que los individuos de Isla Mocha se relacionan más estrechamente con poblaciones de Sudamérica y que no presentan mestizaje con poblaciones de Polinesia. En particular, uno de los individuos analizados en este estudio, previamente caracterizado por Matisoo-Smith y Ramírez (2010) como foráneo, presenta ancestría propia de poblaciones Americanas.

Si bien este análisis genético no descarta de plano posibles contactos entre Sudamérica y Polinesia, sí indica de forma consistente que los individuos de Isla Mocha para las cuales se obtuvieron datos genómicos presentan ancestría nativa americana, en contraste a lo sugerido por Matisoo-Smith y Ramírez (2010). Análisis adicionales estarán enfocados en la comprensión de la diversidad genética humana de Isla Mocha en el contexto de Sudamérica.

Los resultados de este estudio fueron presentados en la 88° Reunión Anual de la Asociación Americana de Antropología Física (AAPA) en la ciudad de Cleveland (2019).

Constanza de la Fuente, PhD (Investigadora postdoctoral), Departamento de Genética Humana, Universidad de Chicago.

Roberto Campbell, PhD (Profesor Asistente), Programa de Antropología, Instituto de Sociología, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Referencias

  • Fitzpatrick, S. M. & Callaghan, R. Examining dispersal mechanisms for the translocation of chicken (Gallus gallus) from Polynesia to South America. J. Archaeol. Sci. 36, 214–223 (2009).

 

  • Gongora, J. et al. Indo-European and Asian origins for Chilean and Pacific chickens revealed by mtDNA. PNAS 105, 10308–13 (2008).

 

  • Matisoo-Smith, E. & Ramirez, J. Human Skeletal Evidence of Polynesian Presence in South America? Metric Analyses of Six Crania from Mocha Island, Chile. Journal Pacific Archaeol. 1, 76–88 (2010).

 

  • Muñoz-Rodríguez, P. et al. Reconciling Conflicting Phylogenies in the Origin of Sweet Potato and Dispersal to Polynesia. Curr. Biol. 28, 1246-1256.e12 (2018).

 

  • Roullier, C., Benoit, L., McKey, D. B. & Lebot, V. From the Cover: Cozzarelli Prize Winner: Historical collections reveal patterns of diffusion of sweet potato in Oceania obscured by modern plant movements and recombination. Proc. Natl. Acad. Sci. 110, 2205–2210 (2013).

 

  • Storey, A. A. & Matisoo-Smith, E. A. No evidence against Polynesian dispersal of chickens to pre-Columbian South America. Proc. Natl. Acad. Sci. 111, E3583–E3583 (2014).

 

  • Storey, A. A. et al. Pre-Columbian chickens, dates, isotopes, and mtDNA. Proc. Natl. Acad. Sci. 105, E99–E99 (2008).

 

  • Storey, A. A. et al. Radiocarbon and DNA evidence for a pre-Columbian introduction of Polynesian chickens to Chile. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 104, 10335–9 (2007).

 

  • Thomson, V. A. et al. Using ancient DNA to study the origins and dispersal of ancestral Polynesian chickens across the Pacific. Proc. Natl. Acad. Sci. 111, 4826–4831 (2014).

 

  • Vergara, L. Tres cráneos de la Isla de la Mocha. En La Isla Mocha (ed. Reiche, C.) 18–22 (1903).